22 DE JUNIO DE 1944 – EL ESTRAGO DE LOS 40 MÁRTIRES

El día 22 de junio de 1944, en el mismo sitio en donde hoy surge el Mausoleo, tuvo lugar una gran tragedia: cuarenta personas inocentes fueron capturadas por represalia y ejecutadas por el ejército alemán.
La tarde del 20 de junio, en un café de la ciudad, una patrulla GAP (Grupos de Acción Patriótica) mató a un oficial médico alemán y hirió gravemente a un subteniente.
La reacción fue repentina: el batallón alemán, haciendo rehenes entre hombres y mujeres de cualquier edad, empezó un rastreo que, pese a la desesperada intervención del obispo, Monseñor Ubaldi, siguió durante todo el día y toda la noche, hasta culminar en la tragedia del 22 de junio.
Al amanecer el día 22, cuarenta rehenes, frente a la fosa excavada por otros rehenes al amparo de un muro que aún hoy conserva las marcas de los proyectiles, atados como animales en un matadero para que no huyeran, fueron asesinados con ráfagas de mitra y luego rematados a golpes de pistola y cubiertos con un puñado de tierra.
Entre las victimas había jóvenes, adultos, mujeres, estudiantes, obreros, artesanos, campesinos, un profesional y padres de familia.

“Un genio infernal parece que haya elegido de propósito cuarenta inocentes, cuarenta casos todos piadosísimos [….]. Una madre y su hija, un hijo único de madre enferma, padres de cinco, de diez hijos, un padre de cinco hijos ya huérfanos de madre, dos hermanos juntos, un padre y un hijo, honestos trabajadores de campo y ciudad, dos sordomudos, que no oyeron su condena/que no pudieron pronunciar su defensa” (Monseñor O. Rogari).

Los vecinos, impresionados y aturdidos, mostraron mucha solidaridad a los familiares de las victimas, compartiendo su dolor.
Este Mausoleo fue construido en memoria de los cuarenta mártires inocentes y representa una amonestación para toda la humanidad sobre los horrores de la guerra, que siempre conlleva muerte, ruina y odio.

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