22 DE JUNIO DE 1944-UN ESTRAGO ARCHIVADO

El estrago del 22 de junio de 1944 sigue siendo un estrago impune: durante todos estos años no se obtuvo ni una condena para los mandantes o los ejecutores del estrago. Siempre intervino el archivo de los procedimientos.

La investigación conducida por el inglés SIB (Special Investigation Branch) identificó algunos de los oficiales alemanes implicados, como el capitán Buckmakowski, pero no subrayó con bastante fuerza la responsabilidad del general Boelsen.
Los resultados de la investigación no salieron a la luz hasta la mitad de los años Noventa, cuando todos los culpables ya estaban muertos.
Hasta los años Cincuenta, debido a las transformaciones en el panorama internacional y a la menor atención para los crímenes de guerra, los resultados de la investigación cayeron en el olvido; en el enero de 1960 el Procurador General de Justicia Militar, Enrico Santacroce, ordenó el archivo del expediente que, como otros expedientes, acabó en el “armario de la vergüenza” hasta su hallazgo en el junio de 1995.
Mientras, en 1967, la matanza de Gubbio fue archivada por la Fiscalía de Stuttgard con ocasión del proceso a Eric Bucknakowski, comandante del II batallón del 721° regimiento de la 114° Jäger Division, el mismo batallón que emprendió la represalia.

En los primeros días de agosto de 1964 el Señor Enrico Ghigi, que el 20 de junio de 1944 conducía la patrulla GAP, envió a la Fiscalía de Stuttgard una carta formal pidiendo «buscar al autor del fusilamiento de cuarenta inocentes» en Gubbio.
La fiscalía de Stuttgard instruyó un procedimiento. Se identificaron 192 testigos del II batallón y se encausó la Policía Judicial de Munich para indagar sobre las acciones de la 114° Jägger Division, pero el 25 de septiembre de 1967 el procedimiento fue archivado.
La relación final del proceso y la disposición de archivar indicaban exactamente las responsabilidades del general Johann Karl Boelsen y del teniente Albrecht-Axel von Heyden, que no se pudieron procesar ya que murieron respectivamente en 1960 y 1946.
De todas formas, unas de las consideraciones de los directivos de la Fiscalía de Stuttgard, para otorgar una explicación a la represalia, se pueden considerar muy preocupantes: se habló de una corresponsabilidad moral de toda la ciudadanía con respecto al homicidio, cometido en el café Nafissi, por mano de partisanos de Gubbio.

En los años Noventa, cuando se halló el expediente 2027 del SIB, se renovó la esperanza de arrojar luz sobre la represalia que tuvo lugar en Gubbio y, el día 27 de junio de 1995, se volvió a abrir la investigación.
El Procurador de Justicia Militar Intelisano intentó averiguar si los responsables seguían vivos. Las investigaciones tardaron seis años y no llevaron a resultados significativos.

En julio de 2001 la Fiscalía Militar de Roma constató que los oficiales alemanes presumiblemente envueltos en los hechos, segundo la investigación del SIB, estaban todos muertos: fallecido Buckmakowski, fallecido Boelsen, fallecido Van Heyden (alias Von Pagan), fallecido Bourquin, fallecido Berger, fallecido Niedermeier (alias Widerniail), fallecido Schrank (alias Shant). Dos oficiales más se encontraban en Gubbio el día de la matanza, Rausch y Ritter, pero los funcionarios alemanes no encontraron noticias sobre los dos.
Finalmente, el procurador Intelisano constató que no había elementos suficientes para iniciar un procedimiento y que no aparecían «concretamente configurables ulteriores comprobaciones en orden a la identificación de los militares alemanes que ejecutaron la matanza».

Éstas y otras evaluaciones sobre la hipótesis de reato configurada inducían al doctor Intelisano y la Fiscalía Militar de Roma a disponer el «archivo del procedimiento».

Así, se puso fin al caso más dramático que vivió la ciudad de Gubbio en el siglo xx.

Prof. Giancarlo Pellegrini

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